Justicia a la carta

La España dual, la del doble rasante y doble moralidad ha vuelto a dar muestras de su presencia.

Los 11 años de inhabilitación al juez Garzón ha sido consecuencia directa de su intención de investigar los crímenes franquistas y ha dejado meridianamente claro que ese sector sigue teniendo en este país una fuerza y un poder fuera de toda duda.

¿Cómo se atreve este juez investigar algo que nuestra “modélica transición” ya se encargó de dejar bien tapadito? Porque, claro, una cosa es que Garzón promueva una orden de arresto contra el ex-dictador chileno Augusto Pinochet por la muerte y tortura de ciudadanos españoles durante su mandato, y por crímenes contra la Humanidad, como hizo en 1.998, y otra cosa muy distinta es querer investigar nuestras propias miserias.

Una cosa es que Garzón levantara en España cargos de genocidio contra funcionarios argentinos por la desaparición de ciudadanos españoles durante la dictadura argentina de 1976-1983, lo que le acarreó a Adolfo Scilingo una pena de 640 años de cárcel, y otra cosa muy distinta es que este juez quiera tocarle las narices a un dictador de sangre 100% española.

Curiosamente en ese país, Argentina, el presidente Alfonsín decretó en 1987 las leyes de Punto Final y Obediencia Debida que libraban de toda responsabilidad a los representantes castrenses que participaron en la represión para, de esta forma,  se promoviera el olvido y el perdón de esos hechos pasados.

Sin embargo esto no ha sido óbice para que al cabo de los años la democracia, la demanda popular al fin y al cabo, haya revocado esas leyes y se estén juzgando a sus torturadores porque sin justicia es imposible que exista la paz.

¿Por qué entonces aquí no se puede plantear ese tema? ¿Por qué la medicina que nos administran aquí para ello es el olvido y el perdón con el falso pretexto de no querer abrir de nuevo una herida? ¿Quién les ha dicho que esa herida esté cerrada? ¿Por qué aquí no podemos tener paz a través de la justicia y nos obligan a tenerla mediante el olvido y el perdón?

Esos mismos que aquí hablan de olvido y perdón cuando se trata el asunto del fascismo franquista son los mismos que afirman que con el terrorismo no habrá ni olvido ni perdón y yo hasta puedo estar de acuerdo con eso, pero no en que se aplique una distinta vara de medir para cada cosa.

Distinta vara de medir, por cierto, que también se usa para las víctimas de según qué terrorismo, porque no es lo mismo ser una víctima del terrorismo etarra que ser víctima de los atentados del 11-M, a los que trataron poco menos que como los culpables de su derrota electoral.

Y esto me lleva de nuevo al principio del artículo, a la España de las dos orillas.

Esa España que ante un veredicto como el del “caso Marta del Castillo” se lleva las manos a la cabeza diciendo que no se explican cómo los jueces y los policías no han sido capaces de sacarle la verdad a tres niñatos ya que con dos palizas, soltando a los presuntos culpables 10 minutos con la familia de Marta o habiendo escuchado las conversaciones con sus abogados todo estaría ya aclarado.

Esa España que, al mismo tiempo, inhabilita a un juez durante 11 años por haber ordenado escuchas entre imputados de la trama Gürtel y sus abogados para tratar de impedir que millones de euros provenientes de esa monumental estafa a las arcas públicas se desviaran fuera de nuestras fronteras.

En esta España dual es en la que nos encontramos.

En esta España que tuvo su transición modélica habrá quien haya brindado con champán por ese veredicto y no me cabe la menor duda de que son los mismos que nos imponen el olvido y perdón cuando se habla de la dictadura.

Olvido y perdón…….qué grande.

Si todo va bien…

Si todo va bien… ¡ay, si todo va bien! Pero, ¿qué significa que todo va bien?

Sabrán ustedes que, de toda la vida, las teorías que sustentan la Economía y las Finanzas se han basado en que el ser humano es racional y que toma sus decisiones de modo exclusivamente racional y basado en la información a su alcance. Con todas las excepciones que se quiera, este ha sido el supuesto básico.

Y sabrán ustedes que, desde hace unos años se pone en cuestión esa forma de pensar sobre el ser humano. Kahneman recibión un Premio Nobel por ello. Hay libros que describen cómo el ser humano es “previsiblemente irracional”, en cuanto a que tiende a cometer las mismas desviaciones de lo que se entiende por puro racional.

Uno de los hallazgos más interesantes es que el cerebro humano, por economía procesal, actua mediante modelos. Un ejemplo; si a usted le enseñan una foto o dibujo de la máscara de una persona mostrándole la parte cóncava, o sea el interior de la misma, lo más probable es que usted no se de cuenta y decida que le están mostrando el exterior de la máscara, la parte cónvexa. El cerebro enseguida capta los básicos detalles de la máscara, decide que es un rostro o la máscara de un rostro y, “por consiguiente”, decide que es convexa, como lo es el rostro humano. La evolución ha diseñado un cerebro que toma decisiones rápidamente y, para ello, no observa “toda” la información disponible, sino la que piensa suficiente para la toma de una decisión basándose en su experiencia y modelos anteriores.

Y cuando se trata de prever el futuro así actuamos todos. Decíamos que la vivienda nunca baja por que en el pasado, con altas inflaciones, efectivamente nunca bajaba en términos nominales. Y se nos crea un modelo de cómo funciona el mercado inmobiliario que suele ser inmune a nueva información que contradiga ese modelo.

Si se le preguntara a usted qué significa que la economía española vaya bien, usted diría que, cuánto antes, se crezca a más del 2,5% que es la cifra mínima para crear empleo. Y si se le pregunta que significa que la economía vaya mal, probablemente responda que el crecimiento sea inferior a eso y, por tanto, sigamos en este marasmo. Y punto; no hay más alternativas.

Probablemente usted ni considere la alternativa de que Alemania se despierte un día generosa y establezca un plan Marshall. Y usted no la considera, no sólo por conocer a la Merkel, sino por que no está en su modelo de pensar sobre el futuro. Muchos datos nuevos le tendrían que dar para que se plantee esa alternativa. Que, en cualquier caso, tiene una probabilidad despreciable de que se produzca.

El problema es que si todo va bien, parece que nos esperan un par de años de paro todavía creciente, seguidos por unos años de lenta recuperación del empleo (que no de la calidad de vida). El problema es que si todo va bien, ¿cuándo bajará el paro a, digamos, dos millones? ¿Dentro de diez años, de quince?. No se qué ministro ha soltado ya la tontería de que a finales de año se verá la luz al final del tunel; que Dios le conserve tan aguda vista. Recuerda a los brotes verdes de Zapatero, el pobre.

Y ¿si no todo va bien? Parece que nos quedamos sin saber qué puede pasar. Otro ministro, o el mismo, tanto da, dice que la salida del euro “ni se considera”. ¡Hombre, pues considérela usted, que para eso le pagamos y le elevamos a tan excelsa altura! Considérela y decida usted luego que no salimos. Pero la salida del euro no está en nuestro modelo, no la consideramos, es como hablar de la existencia de Dios.

Un reciente artículo en el Financial Times se asombraba que ningún alto directivo bancario europeo confesara que su entidad tiene planes para una ruptura del euro; parece que tampoco “se considera”. El autor no se lo cree, pues los mismos banqueros estimaban la probabilidad de que se rompa el euro en un 25%. Poco más que la probabilidad de que a usted le toque el Gordo…

Resoluciones

Uno de los ritos de las navidades son las promesas de Año Nuevo. Nos pasamos tres semanas comiendo como cerdos y varias horas diciéndonos que tenemos que perder esos kilos que nos sobran (resolución Año Nuevo más común) y que debemos empezar a hacer deporte (resolución número dos). Y, claro, el problema es que el que hace las promesas es la misma persona de antes.

Luego el problema principal es si existe o no la posibilidad de cambiar, ¿podemos mejorar como personas? ¿podemos desarrollar ciertas cualidades como la voluntad?

Todos hemos oído la aseveración de que nadie cambia, que es una estupidez, por ejemplo, pensar que la persona amada cambiará; que uno es genio y figura hasta la sepultura. Y parece que esta visión del problema es la más extendida y sensata. De lo que se deduce el corolario de que para qué vamos a intentar adelgazar, o dejar de fumar, o hacer más ejercicio si no podemos cambiar. Disfrutemos de quien somos, aceptémonos, y sigamos metiéndonos un buen plato de callos en el cuerpo que se van a comer los gusanos.

Pero si usted es religioso no puede; una de las bases de lo religioso es la posibilidad de cambiar. Lo que decía San Agustín de “Dios mío hazme casto, pero más adelante”. Y se pone como ejemplo porque, efectivamente, San Agustín fue un famoso disoluto que cambió a virtuoso. Los católicos, a diferencia de los más primitivos protestantes, tienen ese mecanismo tan eficiente que es la confesión que limpia, para siempre, nuestros pecados; pero, eso sí, requiere propósito de enmienda. Es decir, propósito de cambiarnos como personas. O sea, que si usted es religioso, cree que se puede cambiar y no puede evitar la obligación de enmendarse, adelgazar y correr.

Lo malo es que si usted no es religioso tampoco se libra. Leído tengo en algún sitio que la posibilidad de crear nuevas conexiones entre neuronas se conserva hasta alta edad. Cierto que la mente, para ciertas cosas, se deteriora con el tiempo. Pero cambiar, mire usted que lo siento, puede cambiar. O sea, que la ciencia se pone de acuerdo con la religión como está mandado; la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero; si algo es verdad debe serlo en lo religioso y en lo científico; o es sospechoso.

¿Ejemplos de gente que cambia? Los hay. Y no hablo de los políticos que no es que cambien de posición ideológica, sino que la crean y definen; los políticos no pueden mentir por definición ontológica. Ahora con las elecciones de EE.UU. a cada pintoresco candidato republicano le sacan los colores con lo que escribían hace años. A Ron Paul, por ejemplo, le han sacado publicaciones donde expresa racionalmente ideas que hoy se definen como racistas, homofóbicas, fascistas y lo que usted quiera.

Pero la semana pasada me encontré con un curioso caso. Se llama Ramon (sin acento) Fernandez (sin acento) y es el número dos de la economía francesa, justo el que está por debajo de los políticos; o sea, el que sabe. Leí el artículo y parecía un señor sensato, moderado y, como gobernante que es, optimista sobre el futuro de la Unión Europea. Pensé que el nombre indicaba una raíz española, quizás del exilio republicano, me fui a buscar sus datos, en Wikipedia, claro; y encontré unos curiosos ejemplos de que la gente puede cambiar.

Su origen es mexicano. Su abuelo era el hijo del embajador de Máxico en París y allí se quedó hasta convertirse en un famoso escritor francés, famoso precisamente por su cambio. Su hijo Dominique escribió un libro sobre su caso donde trataba de explicarse “como este hombre, uno de los más brillantes intelectuales de su época, pudo ser socialista con 31 años, …, comunista con 40, fascista con 43, en fin colaboracionista a los 46″. Aparece en la novela El Amante de Duras. Pero el mismo Dominique también fue capaz de cambiar. A los 46 años y con dos hijos publicó su homosexualidad.

O sea, que no me venga usted con la cantinela de que no puede empezar a comer menos, dejar de fumar y hacer más deporte.

1.519, DE VISIONES Y REFLEXIONES

“…Y es que, después de todo, estimado compañero, debes saber que, cual peón del rey de negras, avanza tu existir acorde al segundero que un misterioso, te adelanto, “Big Bang” artesonó. Pasarán muchos años para que tal sentencia rodee el mundo, pero así será amigo, así será.

 Y pasarán también siglos para que la magnitud de la empresa que desde tierra gestamos, tenga voz, suene y recorra cada extremo oceánico. Porque, capitán, emularemos a nómadas ballenas jorobadas; como la noticia del “Big Bang”, rodearemos el globo.

Por esta gesta cederemos, para la eternidad, nuestros nombres a plazas, a centros  divulgativos, al mundo. Contertulio Elcano, arterias de tinta regarán las entrañas de libros reconociendo y difundiendo lo que acaecerá, lo que nos sucederá. Y nao para ello,  como la Victoria, será la imprenta, ese maravilloso multiplicador de conocimiento, costumbres y cultura que uno de los nuestros, de los que registrarán, como no podía ser de otra manera, su huella en la Historia, ha regalado a la humanidad, Johannes Gutenberg. Un contemporáneo tuyo, Juan, y mío.

 Pero volvamos, mi colega, al tema que nos reúne esta irrepetible, salada y soleada,  mañana de sábado, pues quería decirte que tu vivencia, el vivir, es de rumbo  único y obligado, así como tu asunción de la misma. Pero, y es aquí, querido alumno,  donde me debes prestar atención: tú serás quién tenga el poder de crear y grabar ese espacio y contenido que existe entre tu punto de partida y el puerto de tu llegada, tu vida.

 En esta vida irás acompañado de alternativas metas, objetos y seres; podrás tener tu bodega repleta, o no…; y tu azotea podrá estar clara y dispuesta u ocupada de enseres distractores o banales…Mas es ahí, en esa alternancia, donde y cuando debes dejar de actuar como un ser dependiente y unidireccional para convertirte en un conjunto de experiencias y circunstancias que transforme lo predeterminado en lo desconocido; es ahí cuando la interrogante aparece en escena y el descaro, tu intelecto y la valentía manifiestan su poder frente a juicios, estructuras, ideales e imposiciones. Ese conjunto del que te hablo irá tejiendo los hilos y las fibras que configurarán tu propia visión, digestión y opinión acerca del hábitat en el que, como una consecuencia más del capricho cósmico, te ha tocado vivir y avanzar.   

 Por algún don o razón que ignoro, conozco más de lo que quiero y sé que la vida  se corta en segundos por causas que nos buscan o casualidades que encontramos, que el segundero, como te insinúo, guetarense, a algunos nos suena ya de cerca y que mi partida arribará en una batalla de dolor. El timón de los logros será compartido, pues siempre es compartido. Tu fuerza, tu actitud y el amor por esa gran masa de agua que alguien, apasionado como tú, llamará la Mar, te dirigirán en la tormenta, en la calma, al sol y en la oscuridad. Seremos unos adelantados que, abanderados y armados por la ciencia, el conocimiento y la fe, avanzaremos. Adelantaréis, en la odisea que aguarda, al hambre, a la violencia, a la enfermedad…a la adversidad.

 Porque avanzarás. Olas de dolor mediante, sí, pero lo harás, lo haréis. El mérito será humano, fruto de la voluntad, del quejío, de la providencia, de la persistencia…del corazón.

 Tu meta, la meta, es un arco ingente, una barra de lugareños que siglos después lucharán, tal 17 sedientos y extraordinarios marinos, por recibir el regalo y Herencia que brindarás a su tierra, a su patria. Como Reyes, llevamos en el alma la esperanza de la sangre que portan esos niños que ahora ves jugar. Tu premio, Don Juan Sebastián Elcano del Puerto, será la gloria y la gloria será el arribo a un puerto que, por justicia, será conmemorado como SANLÚCAR DE BARRAMEDA, DONDE EMPIEZA Y ACABA EL MUNDO.

 Eso sí, en medio 14.460 leguas, experiencias, secretos y tesoros por descubrir…”

 

Dedicado a quienes, en primera instancia, en mí confiaron

SERGIO ROMERO JIMÉNEZ

LA ÚNICA OPORTUNIDAD

El PP ha tomado posesión del gobierno esta semana y, por fin, se va a saber qué planes tiene. Por desgracia, la situación es tal que solamente tiene una sola oportunidad y es mejor aprovecharla bien. Ya saben ustedes eso de que en las cosas humanas hay una marea que si se toma a tiempo conduce a la fortuna; para quien la deja pasar, el viaje de la vida se pierde en bajíos y desdichas.

“La economía se enfrenta a la posibilidad de una contracción económica, creciente proteccionismo, aislacionismo que recuerda lo que ocurrió en la Gran Depresión” ¿Quién dice esto, un político demagogo o populista, un plumilla escandaloso? No, lo dice la señora Lagarde, la directora del Fondo Monetario Internacional. El sesudo Brittan destaca la posibilidad de que los republicanos ganen las elecciones de 2012 en los EE.UU. y todos juntos, y yo el primero, avanzemos juntos por la senda de los años treinta del pasado siglo.

El peligro que tiene Rajoy es lo que le está ocurriendo ya a Monti en Italia. Presionado por la derecha, eliminó de su programa puntos como un impuesto sobre la riqueza o la liberalización de ciertas profesiones como los farmaceúticos; y presionado por la izquierda, vuelven los ajustes de pensiones por inflación. Y ha dejado para las próximas semanas la reforma laboral…

La raíz del error del PSOE a partir de 2004 fue no aceptar que habían sido votados, no por amor a sus propuestas, sino por una marea antiPP por la pésima gestión que hizo el último gobierno Aznar de la política exterior y del atentado de marzo. De igual modo, el PP ha ganado al socaire de la pésima gestión que el gobierno de Zapatero (el pobre) ha hecho con la economía del país; no porque España se haya levantado de derechas. Y algunos en el PP van sobrados creyendo, los ingenuos, que basta repetir lo que hicieron en 1996; sin darse cuenta que no va a haber una devaluación, como la que hubo al entrar en el euro, ni van a llover los impuestos imprevistos de una burbuja inmobiliaria.

Como saben ustedes, en España tenemos dos problemas. Uno que la economía no funciona, como evidencia el paro; y otro el alto endeudamiento. Como Europa no accede a tener un poco de inflación y todavía no hemos vuelto a la peseta, el único camino es recortar gastos para equilibrar el presupuesto, subir los impuestos y lo que los economistas llaman una devaluación interna; es decir, bajar (no mantener) los salarios para ganar competitividad.

Esas son las medidas que tiene que anunciar Rajoy esta semana; y si no lo hace… El problema es que los recortes, necesarios, de gastos y los aumentos, necesarios, impositivos empeoran la economía y aumentan el paro. Con el consiguiente aumento de gastos públicos y bajada de recaudación fiscal, que vuelve a estropear el deficit público.

¿Qué error puede cometer? No atreverse a realizar todo lo necesario, como Monti. Se encontraría a final de 2012 con el natural y previsto aumento del paro y con una imprevista imposibilidad de cumplir los objetivos de deficit. ¿Qué hacer entonces? ¿Volver a presentarse ante los ciudadanos y decir que los mercados me obligan ( es decir, me he equivocado) y tenemos que dar otra vuelta de tuerca a los ajustes? No se que pasaría.

¿Cómo reaccionaría una calle a la que no se está explicando la verdad de lo que pasa? ¿Cómo reaccionaría un PSOE desnortado de momento? ¿Cómo reaccionarían unos sindicatos sobrecogedores? ¿Cómo reaccionaría un PP engolado en su mayoría absoluta? ¿Cómo reaccionarían unos partidos nacionalistas que siempre han vivido de pescar en aguas revueltas?

Volviendo a citar, al nacer, lloramos porque entramos en este vasto manicomio. Dependemos de las decisiones que tomen los líderes con toda su presumible buen intención. Brüning en 1930 contrajo la economía alemana y pavimentó el camino a Hitler; lo que no impide a Merkel seguir el mimso camino esperando un resultado distinto. Igual hicieron los republicanos en EE.UU. con el crack del 29; lo que no impide que los actuales quieran hacer lo mismo. Pero es lo que hay. Queda rezar y apretarse los machos (y el cinturón).

NO ME ENTERO

Pues no me entero. Sigo pensando que estamos en un momento histórico, de cuyo resultado dependerá el futuro de los españoles durante las próximas dos generaciones, por lo menos. Está en juego la Unión Europea, el euro, nuestro futuro económico. Y no me entero.

Sabrán que ha habido una histórica cumbre de la Unión Europea esta semana y me he sentido obligado a escribir sobre los acuerdos tomados y cómo afectan a nuestro país. Y no he logrado enterarme. Me he pasado la mañana del sábado leyendo prensa económica extranjera y no acabo de aclararme. He llegado al extremo de leer con cuidado la prensa nacional española, y nada. Pero vayamos por partes.

En España tenemos un problema urgente y uno importante. El urgente es que tenemos que refinanciar nuestra deuda pública; no solamente tenemos un deficit público grande, sino que también tenemos que renovar la deuda que vence. Dependemos que los inversores crean que somos capaces de pagar la deuda o que “alguien” nos va a ayudar a ello. El problema importante es que nuestra economía está bajo mínimos, como evidencia el alto porcentaje de paro. Así que intentemos ver cómo la mencionada cumbre afecta a estos problemas; similares a los de otros países europeos.

El principal acuerdo de la cumbre ha sido establecer mecanismos para que lo acordado en Mastrique hace 20 años se cumpla. Me refiero al límite del 3% en el deficit público que se saltaron Francia y Alemania hace muchos años y no pasó nada. Pues a partir de ahora, si los demás países se lo saltan, parece que sí va a pasar. Y para prevenir, Bruselas tendrá vara alta para revisar los presupuestos nacionales y tendrá algo que decir sobre sus planes de endeudamiento.

¿Puede alguien no estar de acuerdo con ésto, con ser serios y manejar los países con “la diligencia de un buen padre de familia”?. Gran Bretaña, pero de eso hablaremos luego. Este acuerdo sirve, se supone, para evitar crisis futuras y ayudará a hacer los recortes necesarios en nuestro país. Pero ¿ayuda en algo a nuestro problema importante?: no. ¿Ayuda en algo a nuestro problema urgente? Lo veremos el lunes, pero diría que no. Pero, bueno, ahí está y no hace daño.

El siguiente acuerdo es prestar 200.000 al Fondo Monetario Internacional para que éste lo preste a los países con problemas y sea el malo de la película. Y crearán un fondo de 500.000 millones el año que viene. Evidentemente estas medidas intentan ayudar en nuestro problema urgente, la refinanciación de la deuda. ¿Será suficiente? Lo veremos el lunes, pero diría que no; los paises del euro tienen que repagar (o, mejor, refinanciar) 1,1 billones de euros el año que viene.

¿Y del Banco Central Europeo se sabe algo? Pues que dará mucho dinero a los bancos a más plazo; Sarkozy dijo que con ese dinero barato los bancos pueden comprar deuda pública de sus países y ayudar en el problema urgente. O sea, ustedes se lo coman con patatas fritas; les ayudamos a que se lo coman con dinero del BCE, pero si hay problemas los primeros que van a quebrar son sus bancos y no los nuestros.

En resumen, y por ahora, lo acordado en esta cumbre ayuda a que Alemania y Francia construyan una eurozona más tranquila, más segura, más estable, para aquellos países que sean capaces de permanecer en ella. ¿Y los que no sean capaces? Vae, victis!

¿Y lo de Gran Bretaña? Me sorprende que, con la que está cayendo, sea lo que más aparece en la prensa. El Financial Times es el más interesado, claro; recordando aquello de que hay niebla en el Canal y el continente está aislado; y lo del bloqueo continental de Napoléon. Y no recuerdan lo de la Armada porque ya no somos nadie.

En definitiva, parece que si los inversores nos dan tiempo, tendremos que sacar solos nuestras castañas del fuego. El Nobel Solow decía ayer en El Mundo que los españoles tenemos que bajar nuestro nivel de vida, nuestros sueldos. De acuerdo, pero no parece que el resto de Europa nos vaya a ayudar mucho.

Eduardo Serra: paradigma de independencia política

Entrevista a Eduardo Serra Rexach. 

Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, en 1974 Eduardo Serra Rexach ingresó con el número uno en el Cuerpo de Abogados del Estado. Desde 1977, desempeñó diversos cargos de responsabilidad en los Ministerios de Industria y de Defensa. En 1984, fue nombrado secretario de Estado de Defensa hasta su renuncia en 1987. Desde 1993, fue presidente del Instituto de Cuestiones Internacionales y Política Exterior, hasta su posterior nombramiento como ministro de Defensa, de 1996 a 2000. De manera que ha ejercido labores en la Administración con UCD, PSOE y PP. Más tarde, fue presidente del Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos.

Es justo afirmar que pocas personas en España cuentan con una visión geoestratégica como la suya. Su carrera política multi-gobierno, y su experiencia en materias de defensa, política internacional y economía, le hacen tener una perspectiva capaz de comprender el marco general donde nos encontramos.

Además de miembro de la Academia Europea de Ciencias y Artes desde 1994 y patrono del Museo del Prado desde 2007, en la actualidad Eduardo Serra es presidente de Serra y Asociados, consejero de varias empresas españolas y extranjeras, y presidente de la Fundación everis, responsable de la popular iniciativa “Transforma España”.

El documento, respaldado por cien personalidades, entre líderes empresariales del país, expertos temáticos y emprendedores, fue entregado recientemente por el propio Eduardo Serra a S.M. El Rey, en audiencia privada en el Palacio de la Zarzuela. Este informe, que pone de relieve la gravedad de la actual crisis económica, sus causas y consecuencias, propone una serie de soluciones y actuaciones en todos los ámbitos del sistema que deben producirse en los próximos años para generar un verdadero cambio. El presidente de la Fundación everis estuvo acompañado por una representación del centenar de empresarios y expertos que han participado en la propuesta “Transforma España”. 

El trabajo plantea la necesidad de abordar cambios urgentes, estructurales y sistémicos ya que, según el texto, “la tendencia de pérdida de posicionamiento absoluto y relativo en todos los indicadores relevantes del país, es preocupante para el futuro de los españoles y su papel en el mundo”. Como el propio Serra explica: “La finalidad es que sea útil y se pongan en marcha las medidas recomendadas”. 

FEDERICO FERNÁNDEZ DE SANTOS Y ALDARA BARRIENTOS: Hasta hace aproximadamente una década, el mundo ha tenido un líder financiero y económico, que dictaba el rumbo. En los dos años posteriores al origen de la crisis, este liderazgo parece existir de una forma combinada entre una serie de países. El hecho es que consideramos que es importante el que exista un liderazgo económico global capaz de poner de acuerdo a las diferentes naciones. Los resultados de Seúl indican que vamos hacia una lucha de mercados. La sobreoferta y falta de acuerdo internacional económico puede desembocar en políticas proteccionistas. ¿Está considerando España este factor dentro de la ecuación?

EDUARDO SERRA: Este tipo de situación a la que nos enfrentamos: globalización, tentaciones proteccionistas, guerras comerciales…, que hasta hace poco parecían contenidas, da la impresión de que están dejando de estar controladas. A los países medianos, como España, les viene muy mal, pues no tenemos fuerza, ni tamaño ni dimensión económica, para imponer nuestro criterio. Por lo tanto, tendremos que someternos a lo que acuerden los más grandes. 

Un entorno de proteccionismo es muy perjudicial para nuestro país; ya que, para pagar esa deuda que hemos generado, debemos incrementar las exportaciones -entre otras cosas-, y la situación así lo hace más difícil. En mi opinión, estas cuestiones no son tenidas en cuenta por la gente porque, esencialmente, no son temas de conversación. El documento “Transforma España” no hace referencia a esta coyuntura concreta, en parte porque fue concebido antes del verano y desde entonces ha habido cambios. 

Personalmente, considero que España tiene que hacer dos cosas principales. La primera: construir el futuro trabajando entre todos (lo mismo que en su momento significaron los Pactos de la Moncloa). Actualmente, creo que se está mirando demasiado por el retrovisor. Se presta atención a la “memoria histórica” y, en mi opinión, esto no es positivo. Hay que mirar hacia delante y hacia fuera, en vez de hacia dentro y hacia atrás. Se ha llegado a un grado de falta de entendimiento entre los partidos políticos que da la impresión de que hoy es imposible  alcanzar unos pactos, como los que entonces se alcanzaron. Esta situación ha hecho que la posición de liderazgo que teníamos en España haya ido decayendo.

La segunda: nuestro modelo económico -esto tiene que ver con el Gobierno de cada momento- se ha basado, por decirlo de una forma muy simplificada, en mano de obra barata, modelo que se ha terminado. Hay países mucho más baratos que nosotros. ¿Cuál es la ecuación? Si yo quiero exportar más de lo que estoy haciendo ahora, y no puedo bajar el precio (aunque algo siempre se puede), tengo que trabajar más y mejor. Más, reduciendo el absentismo, por ejemplo. Mejor, incrementendo su valor añadido. Éstas son maneras de aumentar las exportaciones. De ahí que sea importante la formación y el cultivo del talento, ya que sólo a través de él se puede conseguir valor añadido.

F.F.S./A.B.: Si miramos por ese espejo retrovisor que aludía y nos fijamos en su carrera, nos damos cuenta de que es usted un ejemplo poco habitual. Ha ejercido labores en la Administración con UCD, PSOE y PP, y siempre con un objetivo muy claro. ¿Por qué no tenemos en España personas capaces de trabajar con todos?

E.S.: Hemos llegado a una situación poco deseable: la profesionalización de la clase política. Esto, y quiero dejarlo bien claro, es una idea mía (no del documento). Se ha profesionalizado, en sentido negativo. Ahora un político empieza a los 20 años en las juventudes de su partido, y hace carrera política. A mí eso me parece malo, porque no permite la ósmosis, la permeabilidad, entre la política y la sociedad. Yo he estado en política con los partidos más importantes, pero entre medias he estado “en mi casa”. Y no he estado ocioso, sino que estaba en la calle viendo cuáles son los problemas de la sociedad, no los problemas de los partidos políticos.  Este distanciamiento de los políticos con la sociedad me parece mal, hace que sea más difícil que una persona que no pertenezca a ningún partido pueda entrar en política. Creo que el hecho de que haya personas de diferentes parcelas de la vida nacional en la vida política es enriquecedor y bueno para todos. 

Recuerdo una conversación que mantuve hace años con el ex primer ministro británico James Callaghan. Me decía que, en la política, tenía que haber gente de todas las edades, porque a los 20 años se tenían unas virtudes, a los 30 otras, a los 40 otras… y a los 60 –decía–  se tenían más convicciones. Él era muy favorable a la Transición española –hablo del año 83–, pero hacía notar que todos éramos muy jóvenes. Desde el Rey al presidente del Gobierno, pasando por el líder de la oposición. Eran todos muy jóvenes. Esto quiere decir que un poco de mezcla de distintos entornos, de distintas procedencias y de distintas edades enriquece la política. El que todos se nutran de la misma cantera, empobrece. Esa falta de permeabilidad y comunicación entre los políticos y la sociedad es negativa.

F.F.S./A.B.: Una de las actuaciones que plantea el documento “Transforma España” afecta al sistema educativo. Decía el señor Pizarro –en el reciente congreso de Madrid Excelente–, que la inversión en educación es la inversión más importante que se puede realizar en la economía española para nuestro futuro. ¿Cómo tiene que ser ese nuevo escenario de educación en España? ¿Qué errores debemos subsanar?

E.S.: Enfocaría esta respuesta en dos planos. En primer lugar, y respecto al documento que hemos presentado, abordamos la necesidad de una estabilidad en los planes de educación. No se puede cambiar de planes de forma continua. El informe está hecho por personas con distintas sensibilidades políticas y con procedencias geográficas diversas, que dirigen empresas de distinto tamaño y  tienen diferentes edades. La conclusión a la que todos llegan es única: no podemos permitirnos el lujo de variar cada cuatro años los planes, ya sean energéticos o educación. 

Estoy de acuerdo en la afirmación del señor Pizarro respecto de que la educación es una de las inversiones más importantes y esenciales en nuestro país. En este mundo globalizado, inmerso en una revolución tecnológica, el talento es lo que más vale en esta revolución. Porque para crear empresas como Microsoft, Yahoo o Google, no hace falta mucho dinero sino, sobre todo, talento. Estamos viendo cómo estas compañías son las que crean riqueza en los países donde nacen. Desde el punto de vista general, y sin duda desde la perspectiva económica, la mejor inversión que se pueda hacer es sacar el mayor partido posible al talento que tenemos.

Mi opinión es que no podemos seguir sin fomentar la excelencia. La excelencia no sólo en el campo educativo, pero desde luego en él. No podemos permitirnos el lujo de considerar que estudiar sea una commodity. Hay que ser selectivos y exigentes, porque al final el choque con la realidad es mucho más grave si no hemos sabido ser rigurosos en la selección. 

Un país no debe tener toda su población universitaria. Personalmente, considero que el coste es excesivo y es un despilfarro invertir tantos fondos en una persona para que termine realizando labores en las que no se requiere formación universitaria. No merece la pena esta inversión, ya que puede destinarse a otros objetivos más productivos. Es magnífico que toda la población reciba formación educativa, pero ha de estar encuadrada en un tope temporal donde, hasta una edad, todos se formen pero, a partir de esa edad, únicamente quienes lo merezcan.

F.F.S./A.B.: Hablando de la globalización. Formamos parte de una Unión Europea donde se dan grandes diferencias: países con un 6% de paro frente a nuestro 20% (o más), no existe movilidad laboral entre unos y otros, las recetas que se emplean para países estructuralmente sólidos, como Alemania (y me refiero al precio del dinero), no son adecuadas para un país como el nuestro. Si a esto añadimos el factor de la deuda acumulada por España (que es tres veces y media el PIB), nos encontramos con un marco complejo, por no decir peligroso. ¿Cómo se pueden ajustar esas recetas que son interesantes para Alemania o Francia, pero que a nosotros nos perjudican? 

E.S.: Hay que ser conscientes del peso que España tiene dentro de la Unión Europea, donde hay países con distintas políticas económicas y fiscales. ¿Qué medicinas se está intentando aplicar? Una medicina anti-inflación, evitando la depreciación del euro. Si lo que hacemos es fabricar muchos euros, aparecerá la inflación y éste se depreciará. Nosotros, como país, estamos pidiendo la cuarta parte de los préstamos que da el Banco Central Europeo, con lo cual estamos haciendo que se fabriquen más euros de los que sería de desear. Esa política restrictiva favorece a países acreedores, como es Alemania, y perjudica a países deudores, como es España. 

Cuanto más tardemos en tomar medidas, más crecerá la deuda. Esa deuda es mayor que la de hace un año, con lo cual hoy vamos a tener que recortar más que entonces. Cuanto antes tomemos las medidas, en términos económicos, mejor. Las oscilaciones que estos días estamos experimentando en los mercados financieros hacen que sea aún más urgente la implementación de medidas.

F.F.S./A.B.: Llama la atención que, entre las propuestas de futuro del Informe, hay un calificativo recurrente al referirse a la Administración: ineficiencia. Se habla de “combatir la baja eficiencia del aparato público”, “corrección de las ineficiencias de la gestión pública…”¿Hastá qué punto está dañada la función pública en nuestro país? ¿Qué ocurre con la Administración?

E.S.: En primer lugar quiero decir que yo soy funcionario. Dentro de los grandes profesionales a los que he tenido el placer de conocer, hay muchos funcionarios. Muchos. No sólo los abogados del Estado, como yo mismo, sino 

técnicos comerciales, inspectores y muchos otros. Todos ellos magníficos. Lo que no puede ser es que concurran diversas administraciones sobre una misma materia, incluso a veces con intereses contrapuestos. Por ejemplo: para hacer una línea eléctrica (y es una experiencia que hemos vivido hace pocos años con el déficit eléctrico del Levante), hay que pedir permiso primero a una Administración del Estado, luego a las Administraciones de la Comunidad de Madrid, de Castilla La Mancha y de Valencia. Tras la aprobación, hay que volver a Madrid para analizar las modificaciones que han hecho las Comunidades Autónomas. Una vez que la Administración Central ha hecho las correcciones precisas para adaptarse a los requerimientos de las Comunidades Autónomas, hay que ir a la Administración Local, a la multitud de términos municipales por los que tendrá que pasar la línea y después de ello volver a examinarlo… Conclusión: se puede tardar 10 años en tener la autorización para poner un tendido eléctrico. A eso nos referimos cuando hablamos de la ineficacia de la Administración. No tiene que ver con las personas que están en la Administración. Pero, ante una necesidad urgente, como puede ser que una Comunidad Autónoma tenga un déficit eléctrico que sufren los ciudadanos, no podemos esperar 10 años a que las distintas Administraciones den permiso. Sencillamente, eso no puede ser. Igual que es un despropósito que una ambulancia salga de Barcelona y no pueda llegar a Madrid porque los requisitos exigidos son distintos en una Comunidad y otra. Es un despropósito.

En el documento, hablamos de la necesidad de una delimitación estricta de competencias.

BRÜNING

Alemania es una gran nación. Un reciente artículo nos recuerda que es rica porque uno de los valores generalizados entre los alemanes es que el esfuerzo tiene su recompensa; algo que los protestantes suelen creer ingenuamente que es una característica protestante. Lo que sí suele tener raíz protestante, calvinista concretamente, es considerar que la riqueza conseguida es prueba del favor divino; por lo que no hay que ayudar al pobre, que sufre un castigo de Dios. Aunque no olvidemos que fue en Alemania donde nace la seguridad social.

Pero lo que está claro es que el pueblo alemán es serio, trabajador, educado y disciplinado; en resumen, muy eficiente. Prueba de ello es que en sus ciento y pico años de existencia como nación, han sido capaces de construir una nación rica tres veces. ¿Tres veces? Sí, es que en esos ciento y pico años de existencia han sido capaces de, eficientemente, destruirse a sí mismos (y a otros) dos veces.

El conocido historiador inglés Kershaw se asombra en su último libro sobre la extraña duración de la Segunda Guerra Mundial, que los alemanes tenían perdida desde Stalingrado a finales de 1942. Recuerda que la mitad de los soldados alemanes muertos durante lo guerra lo fueron en los últimos diez meses. Para Kershaw no tiene sentido tanta resistencia, ni la justifica la existencia de una dictadura asesina. Y no encuentra respuesta; finalmente lo achaca a las “estructuras de poder y mentalidades”.

Al final es esa mentalidad, ese esfuerzo, que no siempre tiene recompensa, esa seriedad, esa disciplina, ese empujar hasta el final que puede llevar a construir una rica nación tres veces y a destruirla dos. Nadie puede explicarlo; es una nación demasiado joven. Pero ya Chateaubriand en su Memorias de Ultratumba se refería a las contradicciones de las dos Prusias que conoció con veinte años de diferencia.

Y aquí estamos nosotros, que nos hemos metido en un inmenso berenjenal por no haber tenido gobiernos lo suficientemente despiertos para saber que todo el dinero aleman, que entraba tan barato, se tendría que repagar algún día. El viejo dilema ¿quién es más culpable, el banco o país que presta a quien no puede pagar o el que acepta el préstamo sin deber? Supongo que, ahora, se puede decir que idiotas ambos; sí, pero ¿qué hacemos?

Parece que esta semana se va a arreglar el problema de refinanciación de las deudas soberanas a cambio de que Bruselas tenga vara alta sobre los presupuestos de los países. Si se llega a un acuerdo, España, Italia y los demás no quebrarán a corto plazo. Pero ¿y a largo? Lo que todos saben ya es que el problema no es el tamaño de la deuda, sino el flujo de la economía que, en España, fluye poco. Y menos fluirá cuando el gobierno haga los recortes que todos estamos de acuerdo hay que hacer.

Lo que necesitamos es que aumente la cantidad de dinero, un poquito de inflación por amor de Dios. Pero, ¡ay!, para los alemanes (y para los rentistas) eso es mentar la bicha. Su excusa es la famosa hiperinflación de los años veinte, causada en parte por el pago de las reparaciones de la Primera Guerra Mundial, que ya Keynes consideró excesivas. Se llegaron a imprimir billetes de millones y miles de millones de marcos; un exceso, vamos. Y hay quien dice que eso llevó a Hitler al poder: pues no.

¿Pero no sabe usted todavía quien era Brüning? Pues fue un canciller que gobernó Alemania de 1930 a 1932, ya contenida la inflación. ¿Qué hizo? Una política dura de austeridad que provocó una bajada del PIB superior al 7% cada año; se disparó el paro, se disparó la pobreza, se disparó el apoyo al partido nazi que, luego, se dedicó a disparar a todo. Si buscan su biografía en Wikipedia en inglés, le recordará que era católico, pero que recibió el sentido luterano del “deber” porque en su región había una minoría de protestantes. Si es que son como son.

Pues aquí estamos; temiendo que Merkel crea que su “deber” es ser la Brüning de Europa; y lo sea eficientemente.

¡CÓMO ESTÁ LA COSA!

 

Hay otros asuntos más importantes en la vida que la economía; pero no le interesan a casi nadie. Y, en cualquier caso, estamos siendo testigos de un momento histórico. Todos nos acordamos cómo conseguimos el primer billete en euros y cómo mirábamos con asombro las primeras monedas emitidas en otros países, pero de curso legal en el nuestro. Vivimos el triunfo de una idea, la unión de Europa, que implica una cierta añoranza de un pasado siempre imperial. Unos añoraban el imperio romano, primer unificador; otros el Sacro Imperio Germánico; otros al gran Carlos I (y V de Alemania); otros al pequeño Napoleón; por no mencionar al ínfimo cabo.

Ahora nos miramos al espejo y decimos aquello de “y yo con estos pelos”. Ya existe un riesgo medible de desaparición del euro; lo demuestra el que haya subido el tipo de interés que paga Alemania por su deuda. Estamos contemplando, bien el final de lo que se recordará como un romántico proyecto, bien el comienzo de una unión más firme. Pero la Europa, y la España, de dentro de cinco años será radicalmente diferente a la actual. Para bien o para mal; eso está en nuestras manos y, sobre todo, en las manos alemanas.

En España la situación puede definirse como un problema de tamaño y otro de flujo.

El tamaño: el año que viene España (Estado, CCAA, bancos, empresas, etc.) va a necesitar que le presten más de 400.000 millones de euros, la inmensa mayor parte para repagar deuda que vence. Y pagaremos por ella cualquier precio que nos pidan porque la alternativa es la quiebra. Existe la probabilidad que no nos presten a ningún precio aceptable (o soportable); entonces, bien Alemania permite que el Banco Central Europeo compre deuda española o quebramos. Y Alemania no permitirá esa ayuda a menos que nos ajustemos el cinturón; pero no es una promesa, es una suposición. En cualquier caso es vital que el deficit publico se reduzca drásticamente para poder llegar a la alternativa de la quiebra; que puede ser una alternativa deseable.

El flujo: la economía española funciona mal y a medio gas. La prueba está en los porcentajes de paro. Y lo peor es que las medidas que se tienen que tomar para mitigar el problema del tamaño (de la deuda) van a empeorar el flujo. Es matemáticamente imposible que el Estado, las familias y las empresas bajen su deuda a la vez; a menos que exportemos como locos. De toda la vida cuando una economía languidecía, se apelaba al papá Estado para que gastara y compensara; pero papá Estado ya se ha gastado todo lo que podía y unos cientos de miles de millones más. La única forma de activar el flujo es reducir salarios para producir más; pero eso, al principio, reduce también el flujo… Por eso, si tenemos suerte y lo hacemos bien, nos quedan diez añitos de pelea; y si no tenemos suerte o nos equivocamos, serán veinte.

En cualquier caso el ajuste duro es imprescindible porque la realidad es que hemos construido unas administraciones públicas más caras de lo que necesitamos y merecemos y nuestros salarios han crecido mucho menos que la productividad. O sea, que visto desde el problema del tamaño o del flujo nos toca sufrir.

Y no hay alternativa. Los denostados “mercados” nos tienen que dar 400.000 millones el año que viene. Efectivamente nosotros les debemos ocho veces más; o sea que siempre podemos decir aquello de no vamos a hacernos daño…

Una vez que hayamos hecho el ajuste es cuando podemos sentarnos en una mesa con Alemania y decirles un par de cosas. Primero, estamos donde estamos porque hace años se impuso una política monetaria laxa que convenía a Alemania y no a España; y ahora se tiene una restrictiva que conviene a Alemania y no a España. Además, Alemania se ha lucrado de los tipos bajos y el tipo de cambio fijo. Segundo, una quiebra española iba a hacerles daño; tenemos cierta experiencia: pregunten a los Fugger.

Así que, por favor, échennos una manita, porque no nos vamos a hacer daño, ¿no?

SIN FRONTERAS

Estos días en la capital me han hecho reflexionar sobre el tema de la inmigración. Es inaudito ver cómo miles de almas vienen buscando a España lo que nosotros consideramos que no hay…: trabajo digno, vivienda, atención sanitaria…una vida normal.

Me he cruzado con miles de inmigrantes de todos los lugares del mundo. No hay más que coger un metro a Puerta del Sol o a Callao y me atrevería a decir que un setenta por ciento de la gente con la que te cruzas es inmigrante.

Esta gente es gente como tú o como yo, vienen aquí cargados de ilusiones, trabajan como burros para salir adelante, no sólo ellos sino también sus familias que quedan allá en sus países, y aún hay muchos de nosotros que los culpamos, en parte, de la crisis actual que se vive en este país, no es justo.

En tiempos atrás muchos de nosotros y de nuestras familias emigraron a Alemania, Francia y distintos lugares europeos para buscarse las papas porque aquí no había de dónde sacar; ahora mismo en muchos sectores también nos estamos yendo fuera, como por ejemplo en enfermería: muchos DUEs se van a Portugal, Inglaterra, etc. porque allí se les paga mejor y hay más trabajo. Si no, podéis ver un día el programa “Andaluces por el mundo” y lo comprobaréis. ¿Por qué entonces criticamos tanto a esta pobre gente?

Vi en una dársena de Madrid a una chica colombiana y ciega, se sentó a mi lado y tuve la suerte de conversar con ella un rato. La dulzura de sus palabras, el negro intenso de su pelo y de esos pobres ojos que no veían, la fuerza con la que sujetaba su bastón, sus pequeños pasos al subir y al bajar del bus y su seguridad a la hora de moverse por la estación me hicieron ver que era especial.

Un hijo allá en su país, unos padres que dependen de ella, una casa aquí en Madrid donde trabaja doce horas diarias por un sueldo que muchos consideraríamos inaceptable pero que a ella la hace feliz por tan solo poder enviar el sustento a los suyos allá en su país. Una frontera más que cruzar cada día por su discapacidad… ¡y es feliz!; y sigue, camina y no se queja y sonríe ante cualquier muestra de afecto…era especial.

Pude comprobar en esos escasos minutos hablando con ella que tenía a muchos conocidos viviendo aquí en España, que para ellos es un logro en sus vidas poder venir aquí a trabajar, que no se quejan de crisis y, es más, no comprenden cómo nos quejamos nosotros porque, según me comentaba, no sabemos bien lo que es carecer de verdad en la vida.

Una lección. Esa mujer me dio una gran lección, más joven que yo y con mucha más experiencia en tantos temas que ojalá aquel bus hubiese parado más lejos…

Y llego a Sanlúcar, y tengo la desdicha de oír un incidente que me revela la sangre, que me hace temblar de impotencia, que me saca los instintos más bajos para gritar un “basta ya” con letras mayúsculas…:

Un supermercado en calle Banda Playa, un chico de color roba cuatro paquetes de arroz de un kilo pues no tiene nada para comer…Persecución, tipo película americana, por las calles de alrededor y tremenda paliza de representantes de la autoridad.

¿Hay derecho a esto?, ¿dónde vamos a llegar?, ¿se le daba más fuerte por ser de color o por lo que había hecho?

He presenciado muchas veces cómo se roba en ese súper y nunca vi algo tan fuerte como este relato que me comentaba un familiar. A estos señores hay que denunciarlos, hay que hacer público que porque se roben cuatro kilos de arroz nadie merece ser tratado así, ser apaleado, bestialmente  tratado y acabar en una ambulancia a toda leche para el hospital.

Soy madre y de pensar tan sólo que a un hijo mío se le golpease así me hace retorcerme. Ese chico tiene familia, tiene gente que lo quiere y, sobre todo, tiene hambre.

Pensemos bien en lo que estamos haciendo, quitemos fronteras y no las hagamos nosotros más difíciles, estamos viviendo una dura etapa y todos tenemos que templarnos, calmarnos y pensar bien lo que hacemos y decimos.

Si no hay para comer, como me comentaba una amiga cuyos padres tienen una pequeña tienda de ultramarinos, dilo sin miedo y te ayudaré…pero no me robes.

Es triste, pero lo estamos viviendo. Es el día a día, no sólo en capitales, sino también en nuestro propio pueblo y en las tiendas a las que vamos frecuentemente.

Concienciación ciudadana, no solo cuando llega navidad, siempre. No me gusta ver que cerca de mi crecen las barreras, las fronteras, los prejuicios y una moralidad que no es la más acertada. No soy nadie para hacer cambiar las ideas de una sociedad pero sí soy una ciudadana libre para expresar lo que siento. Y hoy siento impotencia, siento vergüenza ajena, siento dolor y siento pena. Ojalá estos hechos no vuelvan a ocurrir, tenemos mucho que aprender de estas personas que el destino ha hecho que sean vecinos nuestros.

Un saludo a todos.