BBBasta
He copiado el titular de uno que apareció el viernes en el Financial Times (FT). Hace referencia a la reciente bajada de calificación a BBB que S&P ha hecho a la deuda española y a un artículo publicado el día anterior en ese mismo diario.
Escrito por un profesor español, se titulaba “Es la hora de decir basta al sinsentido de la austeridad”, donde preconizaba precisamente esto. En primer lugar hay que comentar que me extrañó que tal artículo se publicara en el FT, aunque es síntoma de la gravedad de la situación que este periódico esté comenzando a publicar artículos donde se preconizan políticas que no tienen ninguna posibilidad de aprobarse en la Unión Europea.
Y no es que la austeridad no sea un sinsentido. Mi admirado Brittan tilda de “sado ortodoxas” las políticas europeas lideradas por Alemania; y los admirados Wolf y Krugman de “locura”. Efectivamente son políticas adecuadas para Alemania y para el conjunto de los ricos europeos, pero son una locura para el conjunto de la Unión Europea. Y la clave es “para el conjunto”. Las medidas sado ortodoxas tienen sus ventajas para el conjunto y sus inconvenientes (mucho mayores) para el conjunto de los europeos; y, además, tienen sus ventajas para todos los que han sido capaces de ahorrar.
El problema del artículo del español, y de otros muchos que se publican aquí, radica en criticar las políticas españolas y su seguidismo sado ortodoxo; ¿es que hay alguna alternativa salvo la innombrable?
Montoro ha dicho esta semana que España necesita que le presten este año algo más de 100.000 millones de euros, sumando lo necesario para pagar el deficit de este año (en el improbable supuesto de que se cumpla) y lo necesario para sustituir o refinanciar la deuda que vence. Y esa la posición de nuestro Estado: sentadito a la puerta de los inversores pidiéndoles 100.000 millones este año; y si no nos los dan, quebramos; es decir, no podremos pagar los sueldos de los funcionarios públicos y tanti cuanti. ¿Se atreve usted a traducirlo a pesetas?: dieciseis billones más o menos. Y no se olviden que empresas y familias deben más del doble que el Estado.
Como dice mi compadre, debemos tanto que debemos hasta callarnos.
Una cosa es apoyar medidas más expansivas en Europa y otra protestar o decir basta. Si este año tenemos que encontrar quién nos preste 100.000 millones, tendremos que obedecer, ser buenos, hacer el pino y jalear, con moderación, a Alemania. Porque no tenemos ninguna alternativa. España NO PUEDE hacer otra cosa como país soberano. Salvo lo innombrable, salir del euro, lo que requeriría un ajuste y una recesión mucho peores (a corto) que la que sufrimos.
Lo que hace S&P al bajar el rating es desvelar la situación española a los mercados. Evidentemente no se cree las previsiones macroeconómicas del gobierno y piensa que la economía se contraerá un 1,5% en este 2012 y un 0,5% en 2013; lo que deja cualquier bajada del paro hasta el 2014! En consecuencia, el deficit este año no bajará del 6,2% y 4,8% en el 2013. Es decir, seguiremos necesitando que nos presten dinero fresco esos dos años por lo menos. Aprovecha S&P para mostrar su acuerdo con las medidas del gobierno y su desacuerdo con las políticas paneuropeas.
Y todo eso si no hablamos de los bancos. El Fondo Monetario Internacional cree que el sistema financiero español ha ocultado morosidad; o sea que la situación de las cajas y muchos bancos impide, siendo optimista, cualquier aumento de los créditos. Y siendo pesimista requerirá que se les inyecte capital ¿Quien, el Estado? Pues a pedir más dinero.
Pero estamos en época de ferias. Que no nos las amarguen la tozuda realidad. Disfrutemos, bebamos manzanilla fresquita que nos encontraremos el mismo país hecho unos zorros a la vuelta. Y mientras tanto no nos olvidemos que debemos tanto que debemos hasta callarnos.
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